Palacio Real de Tordesillas
Una de las edificaciones más importantes de Tordesillas, fue su Palacio Real, sede temporal de la corte castellana, y especialmente por ser el lugar donde estuvo la Reina Juana I de Castilla durante 46 años.
Convertido el palacio de Alfonso XI y Pedro I en Convento de clarisas, el rey Enrique III decidió construir otro palacio en las cercanías, con magníficas vistas hacia el río Duero.
La forma de este palacio es rectangular, estába construido con mampostería y tapial, y con dos pisos de altura. Tenía tres puertas, la principal, al sur mirando al río, otra al oeste, en la calle San Antolín, y la tercera al norte frente al palacio de los Alderete.
Contaba también, un corredor exterior por la fachada sur y más de la mitad de la fachada del oeste, con un pasadizo elevado sobre la calle para comunicarse con la iglesia de San Antolín.
En el centro de la fachada sur, había una torre de planta cuadrada con tres cuerpos de altura y corredor en el último, que se utilizaba para la vigilancia.
Las estancias estaban cubiertas de madera y sus paredes con valiosos tapices.
Contaba con dos patios y una huerta al este.
Debido a la mala calidad de los materiales de construcción, se le ralizó continuas reparaciones.
Tras la muerte de la reina doña Juana, el edificio fue abandonado, y a pesar de realizar reparaciones para evitar su estado ruinoso, fue derribado en el año 1773 durante el reinado de Carlos III.
